La justicia no es neutral cuando se aplica sobre una realidad desigual. Litigar con perspectiva de género implica reconocer las asimetrías de poder que atraviesan cada causa y entender que las leyes, muchas veces, fueron redactadas ignorando nuestras vivencias. No se trata solo de conocer la norma, sino de cuestionar los sesgos que los magistrados y las instituciones arrastran desde una formación tradicionalmente patriarcal.
El rol de la abogacía feminista
Nuestra tarea comienza por dar visibilidad a lo que el sistema suele omitir. Desde la elección de las pruebas hasta la forma de relatar los hechos, cada paso procesal es una oportunidad para que la voz de las mujeres y diversidades sea escuchada sin prejuicios. Buscamos que el proceso judicial deje de ser un espacio de revictimización para convertirse en una herramienta de reparación efectiva.
Hacia una transformación del derecho
Incorporar tratados internacionales como la Convención de Belém do Pará es fundamental en nuestra práctica diaria. No basta con citar leyes; es imperativo exigir que el Poder Judicial se capacite y transforme sus prácticas de manera permanente. Solo así podremos garantizar que el acceso a la justicia sea un derecho humano pleno y no un privilegio de unos pocos.
