Históricamente, el trabajo doméstico y de cuidado ha recaído sobre los hombros de las mujeres, considerándose un acto de amor y no una labor. Sin embargo, este tiempo dedicado al bienestar ajeno resta oportunidades de formación y crecimiento económico propio. En nuestro estudio, luchamos para que esta realidad sea reconocida económicamente en cada proceso de divorcio o separación.
La compensación económica
Cuando una unión se rompe y queda en evidencia que una de las partes se postergó profesionalmente para cuidar del hogar, corresponde una compensación económica. No es una limosna, es el reconocimiento de una inversión de vida que generó un desequilibrio patrimonial. Aplicamos criterios de equidad para calcular montos que reflejen verdaderamente ese esfuerzo sostenido durante años.
Justicia con conciencia social
Visibilizar el cuidado es una forma de justicia social. Al litigar estos casos, buscamos sentar precedentes que cambien la forma en que los jueces valoran el tiempo de las mujeres. Queremos un sistema legal que entienda que el hogar también es un espacio de producción y que el fin de una relación no debe significar la vulnerabilidad económica de quien más cuidó.
